La experiencia traumática de la serie de crisis

La sociedad occidental, en la que vivimos y actuamos, sufre ya el trauma de contemplar impotente la caida de un gran sistema económico y político que supuestaamente había llevado ya a una situación casi inmejorable, como el bestseller de Fukiyama predicaba: El Final de la Historia.

Pero hoy Occidente se enfrenta a un escenario dominado por la nueva guerra que amenaza no sólo el estado de bienestar sino la misma supervivencia de una unión de estados democráticos ha entrado en una situación de perplejidad. Y tomo el concepto que a su vez heredó Javier Muguerza (Desde la Perplejidad) del filósofo judío Maimónides, de origen cordobés, en el sentido filosófico en que designa un estado del observador que es consciente de la imposibilidad a parte rei, es decir: objetiva e independiente de la concreción del observador, de poder diagnosticar y buscar terapias para los problemas más profundos de la existencia humana.

El pensador coreano-alemán Byung-Chul Han explora en sus detallados análisis de la forma de vivir de los occidentales, diversos complejos de factores que en una llamada sociedad libre, sin embargo restringen o anulan la libertad real del sujseto. Por ejemplo, las técnicas de procesamiento de datos han permitido llevar en el bolsillo auténticas computadoras mil o millones de veces más potentes y rápidas que los gigantescos aparatos que dominaron la escena hasta la llegada de la computadora personal en los años ochenta. Pero el uso adictivo de la pequeña pantalla no sólo impide la comunicación interpersonal posible en proximidad corporal, sino es el mayor instrumento de auténtico lavado de cerebro de potenciales consumidores, que empieza por su adoración de los aparatos más caros, olvidando el dicho que Machdos ponía en boca de Juan de Mairena: Todo necio confunde Valor y Precio.

Ciertamente,, hay muchos pensadores críticos de la ideología neoliberal, la que impuso la Revolución Conservadora dirigida por Reagan, Thatchaer, y apoyada en su polaco anticomunismo ruso por el Papa Woytila, Juan Pablo II. Del que hoy sabemos sus vínculos económicos con esa institución de poder económico, y a veces poítico (apoyo a Franco, Pinochet, Videla) que es el Opus Dei, cuya infiltración en los ámbitos de poder es comparable hoy a la de los jesuitas del tiempo del Absolutismo Ilustrado hasta su prohibición papal poco años antes de la Revolución Francesa.

Los nuevos aspectos y magnitud de la crisis

La diferencia, el punto de inflexión en la forma de observar la situación actual, ha sido provocada a golpes de gigante, por varios eventos ya en este nuevo milenio. El atentado de las Torres Gemelas por los fundamentalistas islámicos, y sus secuelas en la guerra finalmente perdida en Afganistan, puede ser visto como el de mayor impacto visual y traumatizador. Pero el 15 de septiembre del 2008 explotó con la quiebra de Lehman Brtothers como relámpago más visible, la burbuja de especulación inmobilidaria y financiera. Burbuja pues el capital nominal, sobre todo en aquellos préstamos a préstamos de préstamos bancarios el valor nominal de aquella supuesta riqueza más que triplicaba al valor real de la economía mundial.

En el 2020 el virus Covid-19 y sus interminables mutaciones impuso repentinamente cambios radicales en el trabajo y en la vida privada. Sólo en EEUU hubo más víctimas mortales que en todas las guerras sufridas desde su independencia hace más dos siglos y medio.

Finalmente, el 24 de febrero, el de facto dictador de la, internamente muy fragil, Federacion Rusa, Vladimir Putin iniciaba su «operación militar» que ahora ya, al decretar la movilización de 300.000 jóvenes dificilmente podrá negar es guerra y guerra cruel contra un pueblo ucraniano que después de ser vícitma de la incomprensible Primera Guerra Mudnial, guerra entre primos hermanos, sufrió unas ocho millones de vícitmas mortales de la locura del austríaco dicador alemán Hitler, y el pretexto de esa operación era precisamente combatir a neonazis ucranianos y «liberarlos» para convertirlos realmente en siervos de su soñado imperio zarista resucitado

Esta panorama es aún más sombrío cuando se añade el factor incomparablemente más amenazador del calentamiento global. De momento la lguerra, el corte del gas ruso a Alemaia, que dependia en un 66% de importaqción desde Rusia, y la ola de sanciones y bloqueos a las transacciones económicas, están provocando ya inflación y recesión.

La situación actual del ciudadano que vivía feliz su «libertad de consumo» (que para Isabel Ayuso es toda la libertad necesaria) ahora, superadas las molestas restricciones a la libertad de movimientos durante los meses crííticos pasados, hoy se enfrenta con la inusitaada ante los efectos de boqueo de movimientos primero y de escasez de dinero debida a es inflación repentina a números de dos cifras.

El pronóstico de los expertos es cada semana más sombrío. A corto plazo, en meses, la economía alemana, antes llamada la locomotora europea, cuando se acaben las reservas de gas, entrará en total recesión. Al mismo tiempo, en la UE, los populismos que jugaron un papel decisivo en el Brexit, y cuestionan libertades esenciales en Polonia y Hungría, acaban de triunfar en Italia, donde la nueva timonel de ese país promete regalos al pueblo sin tener fondos y endeudando aún más al Estado. La agresión de Putin a un país que prefiere Europa a una problemática federacion euroasiática, cuyos días según expertos en ciencias políticas están contados, va a seguir consumiendo recursos y potenciales de creación de riqueza, y sobre todo vidas humanas durante probablemente años.

Y aquí vuelve a tener vigencia el principio: lo urgente oculta la visióń de lo importante.

Y lo más importante parece concentrarse hoy en dos focos: el del cambio climático provocado por un desarrollo industrial ciego a todo lo que no fuera contabilizable en la cuenta de ganacias y pérdidas, y la crisis de las democracias y estados del bienestar que se desarrollaron despues de la Segunda Guerra Mundial.

En nuestro foro de debate queremos centrarnos en el segundo complejo de problemas: es decir, en el de la crisis del mismo sistema democrático.

La exigencia de cambio de óptica en la observación de la crisis

Pero este debate exige en primer lugar un radical cambio de óptica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba